APOCALÍPTICOS E INTEGRADOS ANTE LA VELOCIDAD DE LAS COSAS
Hoy hemos leído en clase la fábula El cuervo y el zorro, de Samaniego: un texto destinado a niños y jóvenes; un texto que, hace treinta años, era perfectamente comprensible ha pasado a ser – ¡en solo treinta años! – un texto chino. Lo mismo me ocurrió hace unos años cuando leímos en clase algunos pasajes de Platero y yo: sin mis explicaciones no hubieran entendido ni una tercera parte del vocabulario.
Según observo, ante el despliegue insolente de ignorancia que exhiben jóvenes y no tan jóvenes, la gente como yo suele adoptar una de estas dos posiciones:
a) No darle tanta importancia ya que esas cosas (la cultura clásica, digamos) no es necesaria para vivir en la modernidad. O
b) Lamentarse del futuro que nos espera y entonar el O tempora , o mores!
Mi discurso, sin embargo, es más ortodoxo (vale decir marxista): para mí solo es pecado ser inculto si eres pobre. Y llamo pobres a todos aquellos que vivimos de un sueldo.
Los ricos no suelen equivocarse de rumbo y sus hijos se preparan en fantásticos colegios privados para heredar la tierra o el bufete o la fábrica de papá.
Los pobres se conforman con un sistema que les aprueba sin esfuerzo. Que les concede títulos sin saber nada de nada.
A los pobres nos ha costado mucho arrancarle al poder el poder acceder a la educación: a algunos nos ha permitido llevar una vida parecida a la que habíamos soñado; por eso, solo llamo gilipollas a los pobres que, pudiendo utilizarlos, desprecian los estrechos resquicios que les deja el sistema.
Pero, en realidad, tampoco es tan grave: al fin y al cabo, solo se trata de crear consumidores de cosas inútiles.
O sea, que no soy del todo apocalíptico. Solo estoy cabreado.
2 Comments
He ido a leerlo para comprobar el vocabulario. Yo también me cabrearía.
Panem et circenses. Poco ha cambiado el imperio en los últimos dos mil años.
Y es que resulta dificil abrir un libro cuando estan dando, o han dado, o van a dar el partido.
Mas fácil, es ponerse a buscar culpables cuando las cosas van mal. En estos casos quemar profetas suele ser lo normal.
De momento están llenando sus bolsillos de piedras y mirando de reojo a los forasteros.
Nada nuevo.
Saludos y optimismo, que falta nos va haciendo.