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Hoja nº 118

TONTO

Todos somos un poco tontos. Yo, al menos, lo soy y lo admito. Es decir, admito la parte de tontería que tengo, aunque me cuido muy mucho de ir pregonándola.

Hay una región de nuestras mentes en la que no rijen los mismos parámetros que en el resto, ya que casi nadie es tonto del todo: es el espacio de la creencia irracional, del miedo sin razón, de la indiscreción, de la garrulería, de la contradicción, del gusto pésimo, del fútbol, de la sensiblería, de la religión, de aquella película, de esa canción, de aquel papelón que hiciste…

El problema, se me ocurre a mí, de ser tonto no es tener tontería, sino el tamaño de la misma.

Una de las ventajas inesperadas de ir a la universidad es descubrir que puede haber ingenieros tontos, químicos tontos, médicos tontos, filólogos tontos…muchos de ellos (nosotros) mantienen a raya su tontería la mayor parte del tiempo y así se disimula. Creo que era en Forest Gump donde se decía que “tonto es el que hace tonterías”, es decir, el que muestra visiblemente su tontería.

Los tontos más listos se cuidan de hacer tonterías en público, pero, en la región esa del cerebro, la tontería late mientras acecha: un probo bancario, un farmacéutico, cualquiera puede ser perfectamente no tonto hasta que se mencionan los ovnis o la homeopatía, dios, Manolo Escobar o la Gran Conspiración.

Una esmerada educación sentimental puede hacernos aprender cuándo hay que callar ya que es fantásticamente fácil  fingir sabiduría si te callas.

Por eso, cuando conozco a alguien nuevo, no me quedo tranquilo hasta que no le he oído emitir alguna opinión.

Hoja nº 117

ACTO DE JUSTICIA

No sé si habré contado por aquí que soy un apasionado de la novela policial y que he perpetrado algún artículo al respecto: ya muy joven leí lo que tenía que leer para empezar bien (Poe, Conan Doyle, Hammet, Chandler,Stanley Gardner, Ellery Queen …) lo que me permitió acceder a Agatha Christie con el espíritu suficientemente templado como para decir que es muy mala, aunque algún libro suyo pueda salvarse; o quizás solo uno: Los trabajos de Hércules.

Leí profusamente en su momento a Klotz, Mankell, Morrell…y a los españoles: Vázquez Montalbán, Juan Madrid…hasta PGarcía.

Después seguí con Cornwell, Reichs, Trevanian…hasta llegar a Connelly, Deaver, Preston-Child y a otros muchos que leo a salto de mata.

Pues bien, también he leído a Lorenzo Silva y debo decir que, aunque me parecía interesante, no acababa de gustarme del todo hasta que he leído su última novela: La estrategia del agua (en Destino).

En ella (y entiéndase que hablo desde el cariño por lo que luego diré) está mejor que nunca; es, de hecho, una excelente novela policial. Mi mayor objeción hacia sus novelas anteriores era el hecho de parecerme demasiado gárrulas, de sobrarles ciertas páginas que parecían escritas solo para alcanzar un número de páginas predeterminado. En esta, como mucho, le sobran diez páginas: los caracteres (Bevilacqua, Chamorro, Arnau, el nuevo…) están cada vez mejor dibujados y cada vez son más interesantes; la trama, estupenda y la investigación (con un inesperado deus ex machina), realmente entretenida y plausible.

Debo decir que hace unos años y a través de su editorial, Lorenzo Silva vino a mi instituto a dar una charla a los alumnos y me tocó (lo pedí yo) hacerle de anfitrión.

Tuvo la deferencia de perder más tiempo conmigo que el que le habría gustado al fulano de la editorial que lo acompañaba y que le recordaba, insistentemente, otros compromisos. Me pareció un tipo encantador, culto y sencillo, por eso me alegro tanto de que, realmente, me haya gustado tanto su novela.

Se la merecía. Me la merecía.

Hoja nº 116

UNA MOLESTA INTRUSIÓN

Ya saben mis lectores que no soy especialmente aficionado al fútbol, pero, estos días, es difícil sustraerse a ver algún partido y, desde luego, seguiré los de La Roja (¿No es gracioso llamarla así? España: La Roja…).

El caso es que el otro día vi el partido de Alemania contra Australia y lo que me llamó la atención no fue el partido en sí, sino el coñazo impresionante de esas trompetas a las que llaman “vuvucelas”.

He leído que los periodistas están hasta los narices de ellas (especialmente los de radio y televisión) y que los entrenadores también han mostrado su desagrado; sin embargo, los organizadores animan a los aficionados a que “hagan ruido” (Make noise!) y la FIFA no se atreve a prohibirlas o limitarlas: los organizadores aducen razones de “cultura popular”…(Vid. la Hoja nº 110, al respecto)

¿Aficionados a qué? Se pasan todo el tiempo (¡todo el tiempo!) haciendo un ruido terrible: he llegado a escuchar en la radio que se han medido en un estadio hasta 192 dB. Una sola puede llegar a los 127 dB, lo que es una barbaridad.

¿Qué motiva a un individuo  a soplar una trompeta que hace ruido (no música) durante 90 minutos? ¿Qué expresa con ello? ¿Por qué no para en todo el día, según leo? El soplido parece carecer de propósito: se sopla si están jugando o no, si hay gol o no, si acaba el partido o empieza…

En un foro, además de la información pertinente, leo este comentario de un/una tal Ilga:

“This is awful. It’s not just that it’s an annoying monotonous sound. It’s that it kills the ebbs and flows of a natural football crowd; the roar of the attack, the protests when a foul is not called, etc. You can’t hear the different chants from the different sets of fans around the world….Please FIFA ban these, it k…ills the game and its atmosphere.”

(“Es horroroso. No solo es que sea un enojoso y monótono sonido, es que mata los flujos y reflujosde la multitud en los partidos de fútbol: el estruendo cuando se ataca, las protestas cuando una falta no se pita, etc. No se pueden oír los cánticos de las diferentes aficiones de todo el mundo…Por favor, FIFA, prohíbanlas…matan el juego y su ambiente.“)

Para mí que está muy bien dicho y eso que yo solo las he oído a través de la televisión…

Hoja nº 115

UNA BOBADA COMO OTRA CUALQUIERA

Estaba yo sin saber qué hacer y se me ocurrió unir tres canciones que tenía más que olvidadas.

Para que el horror sea aún mayor, las canto.

Solo por aprender cómo hacerlo, le he puesto subtítulos en español. Es curioso porque yo las cantaba a pelo sin saber muy bien (poco, en fin) lo que decían…

Hoja nº 114

?

Esto lo he encontrado entre mis antiguos escritos.

Cuándo y, sobre todo, por qué lo escribí son un misterio para mí.

Agradecería correcciones en el más que probable caso de necesitarlas…

Homo quidam librum scribet. Cum patientia et auxilio vesperi dolat versa ad perfectionem in ultimo hexametro. Opus admirabile: est in illa omnes sapientia priorum saeculorum. Tantum unum volumen est et perit in igne ut Alexandriae Bibliothecae ceteros.

Post quindecim saeculos, per aenigmitate, alter homo escribet in alia lingua opus quidam quod est, verbatim, traductio prioris. Hoc opus memorabile non est etenim nunc –hic nunc- depingit hominem mundumque non existentes.

Un hombre escribe un libro. Con paciencia y la ayuda de la tarde, pule sus versos hasta lograr la perfección en el último hexámetro. Es una obra admirable: en ella converge toda la sabiduría de los siglos anteriores. Hay un solo ejemplar de ese libro y pereció en el fuego como los demás volúmenes de la Biblioteca de Alejandría.

Quince siglos después, misteriosamente, otro hombre escribe en una lengua diferente una obra que es, palabra por palabra, la traducción literal de la anterior. Esta obra es insípida, porque ahora – en este ahora – describe un hombre y un mundo por completo inexistentes.

Hoja nº 113

DONDE SE DA NOTICIA DE ALGUNAS ACTIVIDADES DEL BACHILLER Y ALGÚN HALLAZGO NO ESPECIALMENTE SORPRENDENTE

Amigos, El Bachiller lleva unos días dedicado al dolce far niente, es decir, a hacer cosas que le gustan. Una de ellas es la relectura del Fedro, o de la belleza de Platón. Debo decir que el añadido ese de “o de la belleza” no puede ser más inapropiado: en este diálogo entre Sócrates y Fedro se habla de casi todo menos de la belleza(bueno, un poco…): los discursos, el amor (con jugosas argumentaciones contra él) , la retórica, lo oral frente a lo escrito, la felicidad… En cualquier caso, un placer extraordinario.

Otra de mis actividades es la de navegar por la red haciendo uso del StumbleUpon, del que tanto, creo, he hablado en estas Hojas. Uno de los puertos de arribada en esa navegación ha sido  una página, que hiperenlácicamente se ha convertido en muchas, sobre los llamados faux amis o, del modo más conocido hoy (¡Vaya usted a saber por qué!),  los false friends. Hay muchos y jugosos que se producen entre las diversas lenguas, pero a mí me sigue gustando más uno que conocí de primera mano: una amiga neozelandesa llegó a Barcelona en los 80 y vio unos carteles que anunciaban GAUDÍ HOME al Palau de Congressos. En catalán quiere decir Gaudí Hombre en el Palacio de Congresos, que era el nombre de una pasarela de moda para hombre y que se celebraba en dicho palacio en Montjuïc…Naturalmente, mi amiga se presentó en el Palau de Congressos con la pretensión de ver la casa del arquitecto. Según ella, fue bastante ridículo…

Mi tercera actividad ha sido la de leer varios textos (libros, artículos…) sobre el uso de las preposiciones en español. Pues bien, en la Gramática Descriptiva de la Lengua Española (publicada por Espasa-Calpe en 1999 y auspiciada por la RAE) no se recoge el uso de la preposición “en” para cosas como “vino en zapatillas” o “estoy en pijama”.

Con razón Pío Baroja le dijo a Ortega y Gasset aquello de ” ¿Lo ven ustedes ? No hay cosa peor que ponerse a pensar en cómo se deben decir las cosas, porque acaba uno por perder la cabeza. Yo había escrito aquí : Avinareta bajó de zapatillas. Pero me he preguntado si está bien o mal dicho, y ya no sé si se debe decir : Avinareta bajó de zapatillas , o bajó con zapatillas , o bajó a zapatillas ” .

Hoja nº 112

MÁS ESTADÍSTICAS: VIDA ADOLESCENTE

No es fácil ser un adolescente. Fíjense en el poco tiempo dedicado a la masturbación y a hablar con la familia.

Hoja nº 111

GANADORAS DE MISS UNIVERSO


Hoja nº 110

(BREVE) ENSAYO SOBRE LA CULTURA POPULAR

Durante mi vida he visto nacer cosas que se han acabado convirtiendo en lo que los optimistas contemporáneos llaman “cultura popular”.

No es raro: en todos los períodos históricos ha habido una corriente de gustos, opiniones, músicas, chistes o historias surgidas de no se sabe dónde o de quién que configuraron lo que se conoce como cultura popular y, más tarde, folclore.

Todos los elementos populares parecen tener fecha de caducidad, no obstante: los refranes, por ejemplo, están congelados en los corpus paremiológicos desde hace siglos; permanecen, pero no surgen nuevos.

Los chistes, por su parte, parecen haber entrado en ese mismo corpus congelado pues, desde hace años, se cuentan los mismos. Cuando vuelven a aparecer como nuevos es porque los habíamos olvidado; recordemos que, a diferencia de un pájaro, que sabe piar aunque crezca solo, nosotros no heredamos de manera genética el conocimiento. Así, el chiste del ruso y el andaluz será completamente nuevo – si no lo es ya – para la mayoría de jóvenes que no lo oyeron de Eugenio.

En mi vida, decía al principio, he visto nacer elementos (por no llamarlos “cosas”) que fueron nominados como cultura popular: el primero fue el rock & roll; uno de los más conspicuos, el underground, cuyo único vestigio visible en estos días son los graffiti o como quiera que se les quiera llamar.

En un análisis estrictamente estructuralista, el R&R solo es música popular por oposición a música culta; es decir, no es popular porque nazca anónimo y se integre en el acervo de los pueblos (sea ello lo que ello sea): de hecho, sus creadores son conocidos (Leiber & Stoller, Chuck Berry…) y su ámbito de eficacia está, por ahora, muy disminuido. Dejó su semilla, pero murió.

Los graffiti, sin embargo, son perfectamente populares como podemos comprobar en cualquier viaje en tren que hagamos.

La tenaz voluntad de sus creadores para hacerlos ilegibles, (incluída su tag o firma, que es solo descifrable para champoliones de pacotilla), los convierten en elementos masturbatorios (autoplacenteros) antes que comunicativos y – por otro lado – en horrorosamente unificadores: Berlín, Barcelona, Nueva York o Cáceres presentan fragmentos de un paisaje único creado a base de esprái.

Son feos.

Entiéndaseme, no hablo de murales tan estupendos como los que pinta(¿ba?) El Niño en Granada, sino de esos que solo contienen palabras en una tipografía cansina por lo repetida.

Casi toda la cultura popular artística (=inútil: canciones, versos, bailes, fiestas, trajes regionales…) es fea ya en la forma, ya en el contenido. Me parece fea, aclaro. Es ver a un grupo de mozos y mozas con trajes regionales y despertarse el monstruo que llevo dentro…

Como sabrán los lectores de estas Hojas, soy un pesimista histórico que practica el optimismo en círculos reducidos. Es decir, creo que homo hominis lupus y que todo puede empeorar de manera notable, pero también creo que uno puede salvarse si se esconde lo suficiente detrás de los libros, el arte y los placeres…

Por esa razón, aunque no sé cómo puedo explicar la relación, detecto mejor las manifestaciones de la demencia humana en lo que parece inane (las comuniones, la música folclórica, los graffiti, la televisión, mis cojones, Eurovisión, la democracia que tenemos, el horóscopo o la homeopatía, la religión…) que en lo que es verdaderamente horroroso: el fascismo, la corrupción, los genocidios, la música de los 90…

Lo horroroso me parece humano. Demasiado humano, quizás.

Hoja nº 109

SIENTO DAROS ENVIDIA DE NUEVO…

…pero Fernando nos ha hecho otra de sus cenas. Y estas cenas son de los pocos oasis que encontramos en nuestro viaje a través del terrible desierto de la Realidad.

En este caso se trataba de pura y simple gastronomía riojana. O sea, pura y simple. Fernando es extraordinario en la cocina, digamos, moderna a la que él llama, más acertadamente, “divertida”, pero, haciendo cocina tradicional, es para echarse a llorar de agradecimiento.

Este fue el menú que nos cocinó:

Aperitivos

Aperitivos:

Chistorra riojana, embuchados de cordero y morcilla de arroz. Los presentes estuvimos de acuerdo en afirmar que nunca habíamos comido chistorra y embuchado semejantes.

Pochas

Pochas. Las primeras de la cosecha de este año. Como otras cosas que luego veremos, Fernando se las arregla para conseguir productos imposibles…

Las Liras

Probamos este vino (mandado por mi primo Santi) que ha sido Bacchus de Plata de 2010. Es de Cuenca. En nuestra cata 9,5/10. Pocos vinos con un mejor posgusto.

Otros vinos: Picea y Moët & Chandon Imperial Brut.

Guisantes lágrima

La estrella de la noche: lo verde son guisantes lágrima. Es una especie que se dio por extinguida, pero que algún agricultor de la zona de Guetaria ha conseguido rescatar. Fernando los consiguió (casi es imposible comprarlos) mediante un subterfugio que no dudo en calificar como “sucio” y del que, obviamente, no voy a hablar. Bendito sea. Los aromatizó con aceite de vainilla y su sabor es, literalmente, indescriptible. Huevo cocinado a baja temperatura, espárragos blancos al vacío y cebolla caramelizada.

Las tradicionales manitas de lechal cocinadas para quitarles toda la grasa y dejarlas convertidas en pura gelatina. Extraordinarias.

Chuletillas

Chuletillas de cordero con pimientos a la riojana.

Hojaldre y chocolate

Postre: Hojaldre y crema con chocolate. No sobró una miga.

La cena, además de la comida, se aderezó con conversaciones más que razonables (hablamos, incluso, del gran esfuerzo de nuestros políticos para salir de la crisis económica y las acertadas medidas que han decidido tomar) y fue realmente encantadora. Fernando y Mari Ángeles y Manuela (a los que conocí en esa cena) fueron unos compañeros excelentes. Gracias especiales a Manuela por mandarme las fotos con tanta celeridad.